Eclipse lunar 28 de agosto: cómo verlo desde Huesca
El 12 de agosto la Luna tapó casi todo el Sol sobre el Somontano, muy bajo, poco antes del ocaso. La madrugada del viernes 28 ocurrirá lo contrario: la sombra de la Tierra cubrirá el 93% de la Luna y la dejará del color del cobre.
Dos eclipses en dieciséis días no es casualidad, y la razón tiene que ver con la forma en que se cruzan las órbitas. Aquí está esa explicación, lo que se vio desde Bierge el día 12, y lo que hace falta saber para el del 28, que se ve desde cualquier punto de España sin necesidad de protección.

Lo que se vio desde la Sierra de Guara el 12 de agosto
Se vio perfectamente, aunque hubo nubes rondando que nos tuvieron pendientes hasta el final.
Lo más llamativo además de la ocultación del sol fue ver como la luz del dia empezó a perder intensidad. No como en un atardecer normal. Mantuvo la fuerza del pleno dia mientras perdía intensidad y todo adquiría un aspecto frio y plomizo. Las sombras eran extremadamente alargadas y permanecia el contraste de la luz diurna. Esa combinación no se parece a nada y desconcierta mientras ocurre. Detrás llegó el frescor, unos pocos grados menos, que en la calurosa tarde del 12 de agosto nos dieron un respiro durante unos minutos.
Huesca quedó en el borde de la banda de totalidad y Bierge algo al norte en el 99 % así que aquí fue un parcial muy profundo. La diferencia con un total es mayor de lo que sugiere el porcentaje.
Cuando la Luna llega a cubrir el disco entero aparece la corona solar: la atmósfera exterior del Sol, un halo blanco y filamentoso que se extiende varios diámetros solares y que el resto del tiempo queda borrado por el brillo de la superficie. Con un uno por ciento del disco todavía descubierto, esa franja de superficie sigue siendo miles de veces más luminosa que la corona, y la corona no llega a verse perfectamente. Por eso un eclipse del noventa y nueve por ciento y uno del cien no son dos grados de lo mismo, sino dos experiencias distintas.
Lo vimos desde el hotel, sin movernos ni tener que buscar un sitio. Fue probablemente la mejor parte, ya que en todo Aragón hubo desplazamientos masivos hacia los lugares de observación.
Mención especial merece Zaragoza, ciudad en la que se realizó la fotografía que eligió la NASA como foto del día del eclipse.
En la imagen aparece la Basílica del Pilar en el momento de la totalidad con su reflejo en el agua de l rio Ebro. Sin duda, una espectacular captura que queda para el recuerdo de todos los aragoneses. Esta imagen se publicó en el Heraldo de Aragón, medio desde el que la hemos compartido.

Por qué agosto ha tenido dos eclipses
La Luna no gira alrededor de la Tierra en el mismo plano en que la Tierra gira alrededor del Sol. Hay unos cinco grados de diferencia entre ambos planos, y de ahí que la mayoría de las lunas nuevas pasen por encima o por debajo del Sol sin llegar a cruzarse con él. Si los dos planos coincidieran, habría eclipse cada mes.
Dos planos inclinados se cortan en una línea, y esa línea atraviesa la órbita lunar por dos puntos opuestos. Solo cuando el Sol queda alineado con uno de esos dos puntos puede producirse un eclipse.
El Sol tarda algo más de un mes en atravesar esa zona de alineación, y lo hace dos veces al año. Dentro de esas semanas caen por fuerza una luna nueva y una luna llena, separadas entre sí por catorce días y medio. De ahí que los eclipses vengan casi siempre emparejados: uno de Sol y otro de Luna, con dos semanas de diferencia.
Agosto de 2026 ha caído dentro de una de esas ventanas.

El eclipse de Luna del 28 de agosto
| Cuándo es | Madrugada del viernes 28 |
| Empieza la fase parcial | 04:33 |
| Máximo | 06:12 |
| Termina la fase parcial | 07:51 |
| Fin del eclipse | 09:01 |
| Cuánto se tapa | 93% del disco lunar |
| Dónde se ve | Desde toda España |
| Qué hace falta | Nada. Se ve a simple vista y sin ningún riesgo |
Horas peninsulares.
Es un eclipse parcial, pero de los profundos: en el máximo quedará descubierta apenas una franja fina del borde lunar.
A diferencia del 12 de agosto, aquí no hay banda estrecha ni quedarse fuera por veinte kilómetros. Se ve igual desde Bierge que desde Cádiz. Quien se quedara con nubes hace dos semanas, o fuera de la zona de totalidad, tiene una segunda oportunidad en el mismo mes.

Por qué la Luna se pone roja
La sombra de la Tierra no apaga la Luna. La tiñe.
Si el planeta no tuviera atmósfera, su sombra sería un cono de oscuridad absoluta y la Luna desaparecería del cielo al entrar en él. Pero la atmósfera está ahí, y hace dos cosas a la vez.
La primera es filtrar. La luz solar que pasa rozando el borde de la Tierra recorre cientos de kilómetros de aire en diagonal, muchísimo más que la que llega vertical al mediodía. En ese trayecto las moléculas dispersan los tonos azules y dejan pasar los rojos. Funciona igual que al amanecer y al atardecer, cuando la luz también entra rasante y el cielo se enrojece por la misma causa.
La segunda es desviar. Al atravesar el aire, la luz se curva ligeramente hacia dentro, como se dobla una cuchara metida en un vaso de agua. Esa curvatura la mete dentro del cono de sombra, donde sin atmósfera no llegaría nada.

El día 28, con el 93% del disco dentro de la sombra, la mayor parte de la Luna tomará ese tono cobrizo mientras una franja estrecha del borde sigue brillando en blanco, con luz solar directa. El contraste entre ambas zonas es lo más llamativo de un eclipse parcial profundo, y la razón de que visualmente se acerque tanto a uno total.
Como el color procede de la atmósfera, depende del estado en que esta se encuentre. Con el aire limpio la Luna sale anaranjada; si hay partículas en suspensión a gran altura, la luz que llega se atenúa y el disco queda pardo y mucho más apagado. Los astrónomos lo miden con la escala de Danjon, del 0 al 4, y los valores más bajos coinciden casi siempre con los meses posteriores a una erupción volcánica importante. Tras el Pinatubo, en 1991, hubo eclipses en los que la Luna resultaba difícil de localizar a simple vista.
Cómo verlo
A simple vista. No hacen falta gafas, ni filtros, ni telescopio. Un eclipse de Luna es completamente inofensivo para la vista: se mira igual que se mira la Luna cualquier otra noche. Unos prismáticos mejoran el detalle del borde de la sombra, pero no son necesarios.
La hora, en cambio, es exigente. Lo mejor ocurre entre las cinco y media y las siete de la madrugada, con el máximo a las 06:12. La primera media hora de fase parcial es poco espectacular: el mordisco solo empieza a ser evidente pasado un rato.
Deja unos minutos para que los ojos se adapten si sales de una habitación iluminada. Y evita mirar el móvil: una sola pantalla borra la visión nocturna.
El horizonte oeste, otra vez
Aquí se repite el mismo condicionante que el día 12, y por el mismo motivo: el astro estará muy bajo.
En el momento del máximo, a las 06:12 a.m., la Luna se encontrará baja sobre el horizonte oeste-suroeste, camino de ponerse mientras amanece por el lado opuesto. Hace falta un horizonte despejado en esa dirección, sin obstáculos y sin bruma acumulada.
En el centro y el este peninsular la Luna se pone antes de que termine la fase parcial, así que en Huesca no se verá el final del fenómeno. Cada minuto de altura cuenta: un obstáculo hacia el oeste no te quita unos segundos, puede recortarte media hora
En el Somontano, con el llano abriéndose hacia el suroeste, encontrar un buen punto es sencillo. Pero conviene ir a verlo antes, de día, y comprobar por dónde se pone la Luna.

Un eclipse lunar es lo bastante brillante para verse bien desde cualquier sitio, y la contaminación lumínica apenas le afecta.
El cielo en la Sierra de Guara se mide en Bortle 3-4, con una magnitud límite en torno a 21 mag/arcsec², comparable a los enclaves Starlight certificados del Pirineo aragonés. Eso no hará que la Luna se vea mejor el día 28, pero sí todo lo demás que haya esa noche en el cielo.
Los tres eclipses ibéricos, y qué se verá desde la Sierra de Guara
El del 12 de agosto fue el primer eclipse solar de esta magnitud visible desde la Península en más de un siglo, y no ha venido solo, forma parte de una serie de tres en menos de dos años y medio.
El 2 de agosto de 2027 habrá otro eclipse total de Sol, pero la banda de totalidad se desplaza al extremo sur. Cruza el estrecho de Gibraltar y cubre Ceuta, Melilla, casi toda la provincia de Cádiz, buena parte de Málaga y las zonas más meridionales de Granada y Almería. Son los únicos puntos de Europa desde donde podrá verse la totalidad.
Desde aquí será parcial, y eso no lo convierte en poca cosa: el IGN calcula un oscurecimiento mínimo del 70% en cualquier punto del país, y en el interior peninsular se acerca al 85%. Ocurrirá por la mañana, en torno a las once, con el sol en lo más alto, al revés que el del 12 de agosto, que obligó a mirar casi a ras de horizonte. Quien quiera totalidad tendrá que bajar al sur de la península.
El 26 de enero de 2028 llega el tercero, anular. En un eclipse anular la luna está algo más lejos de la Tierra, se ve un poco más pequeña que el sol y no llega a taparlo del todo, de modo que deja un anillo de luz alrededor.

Antes de salir a ver el eclipse de luna
- Consulta la secuencia exacta para tu provincia en la web del Instituto Geográfico Nacional.
- Mira la previsión de nubosidad de AEMET la tarde anterior.
- Elige el sitio de día y comprueba el horizonte oeste.
- Abrígate: a esa hora, quieto y en el campo, se pasa frío incluso en agosto.
Si prefieres no conducir de madrugada, estamos en Bierge, desde donde podrás verlo sin tener que moverte.